Muchas personas con hipotiroidismo reciben un tratamiento basado únicamente en levotiroxina, conocida también como T4. Sin embargo, no todas logran sentir mejoría completa, aun cuando los análisis de laboratorio muestran valores dentro de rangos considerados normales. Esto ha llevado a explorar otras posibilidades dentro del tratamiento tiroideo.
T4 y T3: dos hormonas con funciones distintas
La tiroides produce principalmente T4, que es una forma inicial de la hormona. Para que el cuerpo pueda utilizarla de forma efectiva, necesita convertirla en T3, que es la forma activa. Algunas personas tienen dificultades en este proceso de conversión, lo que puede limitar la respuesta al tratamiento basado únicamente en T4.
Por qué la conversión puede ser más difícil en algunas personas
La capacidad para convertir T4 en T3 puede verse afectada por diferentes factores:
- Estrés prolongado
- Bajos niveles de ferritina
- Inflamación sistémica
- Problemas digestivos o absorción reducida
- Variaciones genéticas enzimáticas
Estas condiciones no siempre se observan en los análisis básicos, pero pueden influir directamente en cómo se siente la persona en su vida diaria.
El concepto de “hipotiroidismo subclínico”
El término hipotiroidismo subclínico se utiliza cuando la TSH aparece elevada, pero los niveles de T4 están dentro del rango estándar. Sin embargo, muchas personas en esta situación experimentan síntomas claros, como cansancio, frío constante, caída del cabello, niebla mental o aumento de peso.
Para algunos especialistas, estos casos no deberían considerarse “subclínicos”. La presencia de síntomas indica que hay un desequilibrio real que merece atención.
Otras formas de tratamiento tiroideo
Además de la T4, existen otras opciones terapéuticas:
- T3 (liotironina): se utiliza para complementar la T4 cuando la conversión es limitada.
- Terapia combinada T4 + T3: busca equilibrar ambas formas de hormona de manera personalizada.
- Opciones de tiroides desecada: contienen T4, T3 y otros cofactores presentes en la glándula, aunque su uso requiere supervisión estrecha.
La elección del tratamiento adecuado depende de cada persona, su respuesta clínica y la orientación profesional correspondiente.
El papel del bienestar general
La función tiroidea se relaciona con otros sistemas del cuerpo, como el nervioso, el digestivo y el inmune. Por eso, el manejo del estrés, el descanso adecuado, la nutrición equilibrada y la salud intestinal pueden influir en cómo se expresan los síntomas.
Conclusión
No todas las personas responden igual a la levotiroxina. La variabilidad en la conversión de T4 a T3 y la interacción con otros sistemas del organismo pueden influir en la evolución del hipotiroidismo. Explorar estrategias personalizadas, dentro de una supervisión profesional, permite ajustar el tratamiento para mejorar la calidad de vida.
