Una de las preguntas más comunes entre las mujeres que inician terapia hormonal durante la menopausia es si el sangrado es normal. La respuesta corta: en la mayoría de los casos, sí puede ocurrir, especialmente durante los primeros meses. Aunque es molesto, casi nunca representa algo grave. A continuación, te explicamos por qué sucede, qué significa y cuándo debes consultar con tu profesional de salud.
Por qué ocurre el sangrado
Durante la vida fértil, el estrógeno y la progesterona regulan el ciclo menstrual: el estrógeno hace que el revestimiento del útero crezca, y la progesterona lo estabiliza y ayuda a eliminarlo cuando no hay embarazo. En la menopausia, al disminuir la producción natural de estas hormonas, el cuerpo deja de tener esos ciclos regulares.
Cuando una mujer inicia terapia hormonal, el útero vuelve a recibir estrógeno y progesterona después de un tiempo sin ellas. Este estímulo puede hacer que la pared interna del útero crezca un poco y, como respuesta, se presente un ligero sangrado o manchado. Suele aparecer en los primeros 2 o 3 meses de tratamiento y tiende a desaparecer conforme el cuerpo se adapta.
Cuándo es considerado normal
El sangrado leve o intermitente durante los primeros meses de la terapia hormonal es bastante común. Sin embargo, no debería ser abundante ni durar demasiado tiempo. Es importante recordar que cada cuerpo reacciona de manera distinta: algunas mujeres no presentan sangrado, mientras que otras pueden experimentar un manchado ocasional.
La clave está en la adaptación hormonal. Si los niveles de estrógeno y progesterona no están completamente equilibrados, puede haber una ligera estimulación del revestimiento uterino. Ajustar la dosis o la forma de administración suele resolver el problema sin necesidad de suspender el tratamiento.
Cuándo consultar con tu médico
Aunque la mayoría de los casos son benignos, hay situaciones en las que es importante evaluar más a fondo. Consulta con tu profesional si:
- El sangrado es abundante o persistente.
- Ocurre después de varios meses de tratamiento sin sangrado previo.
- Se presenta acompañado de dolor o malestar inusual.
Tu médico puede solicitar una ecografía transvaginal para medir el grosor del endometrio (el revestimiento del útero). En general, un grosor menor de 5 mm es señal de tranquilidad. Si es mayor, se pueden realizar estudios adicionales, como una pequeña biopsia, para confirmar que todo esté en orden.
Cómo prevenir o reducir el sangrado
- Toma el tratamiento de forma regular: las dosis irregulares o la suspensión intermitente pueden alterar el equilibrio hormonal.
- Asegúrate de usar la forma adecuada de progesterona: algunas presentaciones tópicas no se absorben bien; por eso, muchos especialistas prefieren la vía oral.
- Mantén un seguimiento profesional: cada mujer necesita un plan hormonal personalizado según su historia clínica, edad y síntomas.
Y si el sangrado no se detiene…
En los pocos casos en que el sangrado persiste, pueden considerarse ajustes en las dosis o alternativas como un dispositivo intrauterino con progesterona, que ayuda a estabilizar el revestimiento uterino y elimina el manchado. En la mayoría de los casos, estos cambios logran eliminar el problema sin tener que suspender la terapia.
En resumen
El sangrado durante la terapia hormonal suele ser un efecto temporal y manejable. No significa que algo esté mal, sino que tu cuerpo está respondiendo a un nuevo equilibrio hormonal. Con la guía adecuada y los ajustes necesarios, puedes continuar disfrutando los beneficios de la terapia sin molestias ni preocupación.
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un profesional de salud.
