Dolores comunes durante la perimenopausia y la menopausia: cómo aliviarlos con hábitos naturales.

Muchas mujeres notan que, con el paso del tiempo, su cuerpo empieza a enviar señales inesperadas: rigidez al despertar, molestias musculares sin motivo aparente o incluso cambios sutiles en los dientes. Estos dolores pueden parecer aislados, pero en la etapa de la perimenopausia y la menopausia, son más comunes de lo que se piensa.

Aunque no siempre hay una causa específica visible, los cambios hormonales —especialmente la disminución de estrógenos— pueden influir en la percepción del dolor y en procesos inflamatorios. Por eso, es importante conocer los tipos de molestias más frecuentes y cómo acompañar estos cambios con hábitos de autocuidado.

1. Dolor articular

Una de las molestias más comunes es la rigidez o el dolor en las articulaciones. Puede afectar desde un solo dedo hasta todas las extremidades. Esto ocurre, en parte, porque los ligamentos (que unen hueso con hueso) pueden tensarse durante esta etapa, reduciendo el rango de movimiento y provocando fricción entre las articulaciones.

Además, la deshidratación puede empeorar esta sensación, especialmente al despertar. Por eso, mantenerse bien hidratada y realizar movimientos suaves en la mañana puede marcar la diferencia. También es útil mantener una rutina de movimiento diario que estimule la flexibilidad.

2. Dolor muscular

¿Alguna vez te has despertado con la sensación de haber hecho ejercicio intenso, sin haberlo hecho? Esta molestia es frecuente y puede estar relacionada con los tendones, que conectan músculo con hueso. Cuando se tensan, generan dolor en hombros, espalda, cuello o piernas.

Una alimentación rica en magnesio —presente en semillas, hojas verdes y legumbres— puede apoyar la función muscular. Además, el ejercicio regular y una buena hidratación ayudan a mantener la masa muscular y prevenir el deterioro natural que ocurre con la edad.

3. Dolor en los senos

Durante esta etapa, la sensibilidad en los senos puede intensificarse y durar más tiempo que durante el síndrome premenstrual. Aunque muchas veces es parte del ciclo hormonal, también puede estar relacionada con la retención de líquidos.

El tejido mamario funciona como una esponja: cuando hay deshidratación, el cuerpo tiende a retener agua, generando hinchazón y dolor. Beber suficiente agua y mantener una alimentación baja en sodio puede ayudar a reducir esta molestia. Ante cualquier cambio inusual en los senos, es recomendable consultar con un profesional.

4. Dolores de cabeza

Los dolores de cabeza pueden intensificarse por diversos factores: cambios hormonales, bajo nivel de azúcar en sangre, deshidratación, consumo de ciertos alimentos, o incluso falta de sueño. Llevar un diario con lo que comes y bebes puede ayudarte a identificar patrones y prevenir futuros episodios.

Si los dolores son frecuentes y no mejoran, es importante buscar orientación profesional para descartar otras causas no relacionadas con la menopausia.

5. Molestias dentales

Algunas mujeres notan una sensación extraña en sus dientes, como si estuvieran más sensibles o flojos. Esto puede deberse a la retracción de las encías, un fenómeno asociado con la disminución de estrógenos. También puede haber sangrado o sequedad en la boca.

Visitar al dentista con regularidad y mencionar los cambios hormonales es fundamental. Algunos hábitos como el consumo de alimentos ricos en antioxidantes, una buena higiene bucal y mantenerse bien hidratada pueden apoyar la salud de las encías.

El rol del descanso y el autocuidado

El sueño deficiente no solo afecta el ánimo y la energía, también puede intensificar la percepción del dolor. Por eso, mejorar la calidad del descanso debe ser una prioridad: crear una rutina nocturna, evitar pantallas antes de dormir y cuidar la alimentación nocturna son estrategias efectivas.

La perimenopausia y la menopausia son etapas de transformación, no de declive. Comprender los cambios y responder con cuidado y constancia puede mejorar significativamente el bienestar diario. Explorar información confiable, escuchar el cuerpo y buscar apoyo cuando sea necesario son pasos clave para transitar esta etapa con más tranquilidad.

Este contenido es informativo y no sustituye la evaluación de un profesional de salud.

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