A muchas personas mayores de 60 años les ocurre lo mismo: cansancio constante, digestión lenta, inflamación abdominal o una sensación de “pesadez” que aparece sin razón clara. Aunque estos signos pueden venir de muchas causas, uno de los factores silenciosos que más afecta al bienestar es la acumulación de grasa en el hígado.
El hígado trabaja día y noche procesando toxinas, apoyando la digestión, regulando energía y ayudando al equilibrio metabólico. Pero con el paso del tiempo su capacidad de recuperación disminuye. La buena noticia es que adoptar hábitos saludables y sencillos puede marcar una gran diferencia en cómo este órgano responde y se fortalece.
¿Qué Cambia en el Hígado a Partir de los 60?
La información científica describe que, con la edad, el hígado recibe menos flujo sanguíneo, su metabolismo se vuelve más lento y su capacidad de regeneración disminuye. También aumenta la inflamación de bajo grado, un fenómeno normal del envejecimiento que puede favorecer la acumulación de grasa en el órgano.
Las mujeres después de la menopausia tienden a tener un riesgo mayor debido a la disminución de ciertas hormonas protectoras. Esto hace que la grasa se acumule con más facilidad, especialmente alrededor del abdomen y del hígado. En la mayoría de los casos, esta condición no produce síntomas evidentes, por lo que muchas personas no descubren cambios hepáticos hasta mucho más tarde.
Hábitos Que Pueden Apoyar un Hígado Más Saludable
Aunque no existen soluciones mágicas ni resultados garantizados, sí se ha demostrado que ciertos hábitos ayudan al bienestar hepático, especialmente en adultos mayores.
1. Preferir alimentos frescos y minimizar los procesados
Los alimentos ricos en azúcar añadida, harinas refinadas y grasas saturadas tienden a sobrecargar al hígado. Priorizar frutas, verduras, legumbres, granos enteros y preparaciones caseras puede ayudar al organismo a equilibrarse de forma natural.
2. Seguir un estilo de alimentación de tipo mediterráneo
Este patrón destaca por incluir verduras, hojas verdes, aceite de oliva, pescado, frutos secos, hierbas naturales y muy pocos productos procesados. Estudios han mostrado que este tipo de alimentación puede apoyar la reducción de inflamación y un mejor equilibrio metabólico.
3. Elegir grasas saludables
El aceite de oliva extra virgen, las nueces, el aguacate y los pescados ricos en omega-tres aportan compuestos que ayudan al balance interno sin sobrecargar al hígado.
4. Tomar agua de forma constante
La hidratación ayuda al cuerpo a transportar nutrientes y apoyar procesos naturales de eliminación. Beber agua durante todo el día, y no solo cuando aparece la sed, puede marcar una diferencia.
5. Moverse un poco cada día
Caminar, hacer estiramientos suaves, bailar o realizar ejercicios de bajo impacto favorece la circulación, apoya el metabolismo y reduce la acumulación de grasa visceral. No se trata de intensidad extrema, sino de constancia.
Factores Ambientales Que También Pueden Afectar al Hígado
El hígado no solo responde a lo que comemos: también procesa sustancias del ambiente, productos de limpieza, alcohol, humo y compuestos químicos presentes en artículos de uso diario. Con la edad, esta capacidad de filtración se vuelve más lenta, por lo que es útil elegir productos más naturales cuando sea posible y evitar exposiciones innecesarias.
Opciones Naturales de Apoyo (Desde la Alimentación)
Algunos alimentos como las hojas verdes, el té verde, las hierbas aromáticas, los cítricos, las nueces y ciertas especias contienen antioxidantes que pueden ayudar a proteger células del estrés oxidativo. Incluirlos en la dieta diaria puede ser un apoyo adicional.
Aunque existen plantas y extractos estudiados por sus propiedades antioxidantes, es fundamental recordar que cualquier suplemento debe conversarse con un profesional, especialmente en personas mayores o con condiciones metabólicas.
Cuándo Buscar Orientación Profesional
Si aparecen síntomas como hinchazón persistente, cansancio extremo, cambios en la digestión, pérdida de apetito o molestias abdominales, es recomendable consultar a un profesional de salud. La evaluación personalizada permite descartar otros factores y recibir orientación segura.
Cierre: Un Hígado Más Fuerte Comienza con Pequeños Pasos
El hígado tiene una enorme capacidad de adaptación. Aun después de los 60, cambios sencillos y constantes pueden apoyar su equilibrio y bienestar. No hace falta una transformación radical: basta con mejorar una comida, caminar unos minutos al día o mantener una buena hidratación.
El camino hacia un hígado más saludable es progresivo, personal y completamente alcanzable. Si deseas continuar aprendiendo sobre bienestar natural, puedes explorar más contenido en nuestra página.
Este contenido es informativo y no sustituye la evaluación de un profesional de salud.
