Ablación por Radiofrecuencia en Nódulos y Cáncer Papilar de Tiroides: Un Enfoque Conservador y Preciso

La ablación por radiofrecuencia (RFA) es un procedimiento mínimamente invasivo que se utiliza para tratar ciertos nódulos tiroideos y, en casos seleccionados, pequeños cánceres papilares de tiroides. Consiste en aplicar energía térmica directamente dentro del tejido afectado utilizando una aguja guiada por ecografía. El objetivo es reducir el tamaño del nódulo o controlar el crecimiento del cáncer, preservando la mayor parte posible de la glándula tiroidea.

Por qué la precisión es tan importante

El cuello es una región anatómica muy delicada. La tiroides está rodeada de estructuras fundamentales como nervios, vasos sanguíneos y la tráquea. Por eso, la guía por ecografía es un elemento esencial en la RFA. El especialista visualiza en tiempo real el nódulo y los tejidos cercanos para trabajar con precisión milimétrica.

El procedimiento se realiza aplicando energía en pequeñas secciones del nódulo, moviendo el electrodo de forma controlada. Este método fracción por fracción permite tratar el tejido objetivo sin afectar otras áreas.

Cuándo puede considerarse la ablación

La RFA es una opción para nódulos tiroideos benignos que provocan molestia estética, presión o síntomas al tragar, así como para ciertos nódulos que producen hormonas de manera autónoma. En estos casos, la ablación puede ayudar a disminuir la actividad o el tamaño sin necesidad de retirar la glándula completa.

En el caso del cáncer papilar de tiroides, la RFA puede considerarse cuando:

  • El tumor es pequeño, generalmente menor de 1.5 cm.
  • No hay evidencia de extensión a ganglios linfáticos.
  • La lesión se encuentra en una posición accesible y segura.
  • Existe seguimiento clínico y ecográfico disponible.

En lugar de reemplazar la cirugía en todos los casos, la RFA representa una alternativa para personas que buscan preservar la función tiroidea o desean una opción menos invasiva cuando es clínicamente viable.

La importancia de la selección adecuada de pacientes

Antes de considerar una RFA, se realiza una ecografía detallada del cuello, y cuando es necesario, se toman muestras con aguja fina. En nódulos indeterminados, puede emplearse análisis molecular para evaluar el comportamiento potencial de las células.

La selección cuidadosa reduce riesgos y mejora los resultados. Además, para lesiones cancerosas, se verifica que no exista afectación de ganglios cercanos. Cuando sí la hay, pueden requerirse enfoques diferentes.

Seguimiento después de la ablación

Tras la RFA, el tejido tratado cambia gradualmente de forma y tamaño en los meses posteriores. El seguimiento se realiza mediante ecografía periódica para observar estos cambios y verificar la estabilidad del área tratada.

En el ámbito de cáncer papilar, existen nuevas herramientas en investigación para seguimiento, incluyendo el análisis de ADN tumoral circulante, que podría ofrecer información adicional en el futuro para detectar recurrencias de forma temprana.

Ventajas de un enfoque preservador

Para algunas personas, mantener la función natural de la tiroides es una prioridad. La RFA puede ofrecer una alternativa que busca preservar tejido sano, evitando en muchos casos la necesidad de reemplazo hormonal permanente.

Aun así, no todas las situaciones son adecuadas para un enfoque mínimamente invasivo. La decisión depende de factores como el tamaño, ubicación, comportamiento celular y estado general de la persona.

El rol del equipo médico

La experiencia del especialista es un componente fundamental. La técnica depende tanto del dominio de la ecografía como de la familiaridad con la anatomía del cuello y el manejo de diferentes escenarios dentro del procedimiento.

Por esta razón, es recomendable que la RFA sea realizada en centros con experiencia en enfermedades de tiroides y con equipos que trabajen de manera coordinada en evaluación, tratamiento y seguimiento.

Conclusión

La ablación por radiofrecuencia representa una opción precisa y conservadora para el manejo de ciertos nódulos y cáncer papilar de tiroides en casos cuidadosamente seleccionados. No sustituye todos los tratamientos existentes, pero amplía el abanico de posibilidades para quienes buscan preservar la función tiroidea y minimizar intervenciones invasivas.

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